Desde muy chica, el mundo de la moda me ha parecido fascinante. Quienes me conocen saben que es uno de mis grandes hobbies. Y hoy, desde mi ejercicio profesional como abogada, poder combinar esa pasión con la posibilidad de ayudar a proteger ideas, obras y procesos creativos, resulta profundamente emocionante. Pero también inevitablemente me lleva a hacer preguntas incómodas y a la ves fundamentales para garantizar un mejor futuro de la industria de la moda.
Porque detrás de muchas colecciones “inspiradas en” comunidades indígenas, textiles tradicionales o símbolos culturales, existe una conversación mucho más profunda que la estética: la conversación sobre reconocimiento, legalidad, respeto y justicia creativa. Y hoy, más que nunca, esa conversación ya no puede ignorarse, o pasar por alto mal interpretando la libertad de las ideas y la innovación. Acompáñame a analizar este tema.
En los últimos años, distintas casas de moda internacionales como Carolina Herrera, Michael Kors, Louis Vuitton, Isabel Marant, Adidas o Zara han sido señaladas por utilizar elementos visuales, textiles o técnicas pertenecientes a comunidades originarias mexicanas sin autorización, sin reconocimiento suficiente y, en muchos casos, sin beneficio compartido, violando los derechos de propiedad de autor o su originalidad.
El argumento suele repetirse: “Era un homenaje”. Pero vale la pena detenernos un momento y preguntarnos algo esencial: Si realmente es un homenaje… ¿Por qué no se cuenta la historia completa detrás de la pieza?. ¿Por qué no se habla del trabajo, del tiempo y del conocimiento ancestral que hay detrás? ¿Por qué no participan las comunidades en la narrativa, en las campañas, en los desfiles o en los beneficios económicos?
Porque un homenaje verdadero no invisibiliza al creador. Lo reconoce, lo exalta y lo hace visible. El huipil no es solo una prenda. Es memoria tejida.
Mientras investigaba sobre la elaboración de un huipil mexicano, entendí aún más la profundidad de este debate. La creación de un huipil no comienza en una mesa de tendencias ni en un moodboard creativo. Comienza en la memoria colectiva de una comunidad.
Todo inicia con el telar de cintura: una técnica ancestral utilizada desde épocas prehispánicas, donde la artesana controla la tensión del tejido con su propio cuerpo. Cada hilo se trabaja manualmente. Cada patrón representa símbolos, naturaleza, espiritualidad, historia y cosmovisión. Muchas veces los diseños ni siquiera están dibujados en papel. Viven en la memoria de generaciones enteras. Después viene el bordado. Meses —e incluso años— de trabajo artesanal donde cada color tiene un significado y cada puntada cuenta algo.
El resultado final no es solamente una pieza de vestir. Es identidad. Es territorio.Es patrimonio cultural vivo. Y reducir todo ese proceso a un simple “inspirado en” no solo minimiza el trabajo artesanal. También borra la historia de quienes han protegido estas técnicas durante siglos.
Durante décadas, la industria de la moda operó bajo una idea peligrosa: que todo lo “inspirado” era libre. Que los símbolos culturales, los textiles tradicionales y las expresiones colectivas podían reinterpretarse sin consecuencias.
Hoy eso cambió. La moda dejó de ser únicamente estética. Ahora también es postura pública, identidad, conversación social y responsabilidad cultural. Y el consumidor actual sí observa estas diferencias.
Hoy las personas no solo compran diseño, compran coherencia, originalidad, identidad, valores, historias, experiencias, inspiración y ética. Por eso, cuando una marca incurre en apropiación cultural, el impacto ya no es únicamente reputacional. También puede convertirse en un problema legal serio.
El cambio legal en México
Durante años existió una enorme limitación jurídica en México: las expresiones culturales tradicionales podían considerarse prácticamente de dominio público bajo ciertos criterios de la Ley Federal del Derecho de Autor. Eso permitió que múltiples marcas nacionales e internacionales utilizaran textiles, bordados y patrones indígenas sin autorización formal. Pero el paradigma cambió.
Hoy existe la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, una legislación que reconoce que estos elementos constituyen patrimonio colectivo y que su explotación requiere consentimiento, acuerdos claros y beneficios justos. Uno de los puntos más relevantes de esta ley es que reconoce algo fundamental: La creatividad colectiva también merece protección jurídica.
El artículo 27 establece que cualquier beneficio económico derivado del uso o comercialización de elementos del patrimonio cultural deberá retribuirse a las comunidades correspondientes. Y el artículo 67 contempla medidas precautorias importantes en caso de uso indebido, incluyendo:
- Retiro de productos del mercado
- Suspensión de ventas
- Clausura de establecimientos
- Reparación de daños
- Aseguramiento de bienes
Es decir: la apropiación cultural dejó de ser únicamente una discusión ética. Hoy también es una conversación jurídica.
Caso Adidas
Uno de los casos más relevantes fue el de Adidas y las sandalias tipo slip-on asociadas históricamente a la comunidad de Villa Hidalgo Yalálag, en Oaxaca. A diferencia de otros casos, aquí sí existió un acercamiento institucional para abrir diálogo y buscar reparación.
Y eso es importante porque marca un precedente: el verdadero problema no es colaborar con comunidades originarias. El problema es hacerlo desde la extracción y no desde la colaboración. Porque sí es posible construir proyectos extraordinarios entre marcas y comunidades.
Pero hacerlo bien implica:
- Investigación legal y cultural previa
- Consentimiento libre, previo e informado
- Acuerdos documentados
- Beneficios económicos claros
- Reconocimiento visible
- Participación activa de las comunidades
Hoy más que nunca, las marcas necesitan estructura legal antes de lanzar colecciones, campañas o colaboraciones. Y ahí es donde el Fashion Law —o Derecho de la Moda— deja de ser una especialidad “de nicho” para convertirse en una necesidad estratégica.
El Derecho de la Moda protege:
- Marcas y colecciones
- Diseños y propiedad intelectual
- Contratos de producción y distribución
- Licencias y cesiones de derechos
- Uso de imagen y colaboraciones
- Relaciones con talento creativo
- Y cada vez más, la relación jurídica entre marcas y comunidades culturales
La falta de asesoría legal oportuna no solo genera demandas. También provoca desgaste reputacional, pérdida económica, crisis públicas y daños difíciles de reparar.
El error más común de muchas marcas
Muchas empresas creen que el abogado entra al final. Cuando el problema ya explotó. Cuando la colección ya salió. Cuando las redes sociales ya reaccionaron. Pero la estrategia legal debe existir desde el inicio. Desde el momento en que:
- se construye la narrativa de marca,
- se seleccionan símbolos y referencias,
- se planean colaboraciones,
- se desarrollan campañas,
- o se decide contar una historia cultural.
Las marcas más inteligentes ya entendieron algo fundamental: La legalidad no limita la creatividad. La protege. El futuro de la moda será colaborativo.
México posee una riqueza cultural extraordinaria. Más de 56 grupos étnicos conservan técnicas, símbolos y procesos que representan una de las expresiones creativas más poderosas del mundo. Y precisamente por eso, la conversación ya no puede quedarse en “inspiración”.
Hoy el reto es construir una nueva relación entre moda, creatividad y patrimonio cultural. Donde la moda deja de apropiarse de historias ajenas… y comienza a construir historias compartidas. Y quizás ahí está el verdadero futuro de la industria: en crear desde el respeto, crecer desde la colaboración y entender que detrás de cada diseño existe algo mucho más valioso que una tendencia.
Existe identidad, memoria, legado, y protegerlo ya no es opcional… es parte del nuevo lenguaje de las marcas inteligentes, éticas e incluyentes, porque entonces la pregunta ya no es únicamente qué tan innovadora, estética o viral puede llegar a ser una colección.
¿Tu marca está construyendo creatividad con visión de futuro… o está dejando desprotegido aquello que podría convertirse en su legado más valioso?
COLOZAL LAW